Es curioso hasta que punto puedo engancharme de otra persona.
Una vez más no hemos superado el síndrome de abstinencia y hemos vuelto a recaer en esa droga que nos tiene intoxicados, el querernos por costumbre.
Empezó con tus mensajes de cuando en cuando... "Hola, hoy te echaba de menos y he pensado en escribirte...". Al principio tenías que conformarte con mis silencios, que pronto se transformaron en respuestas monosilábicas... Sí... No... Bien... Y ahora agonizo mientras el minutero se ríe de mí cuando espero "1 mensaje nuevo" en la pantalla de mi teléfono móvil.
Recorremos dos caminos muy diferentes, pero siempre sin soltarnos la mano. Demasiado magnetismo entre dos polos tan opuestos.
Y sabes de sobra lo mucho que me desconciertan tus amagos y que estoy cansada de jugar al escondite con tu indecisión, pero aún así sigo agarrada a ese clavo ardiendo que tú pusiste ahí para mi con todos tus "cariño" y tus "te echo de menos".
No quiero terminar otra vez con el mal sabor de boca que dejan los "qué pasaría si lo hubiera intentado" y que me persiga cada noche un "lo que pudo ser y no fue". Saltaremos a la piscina con los ojos cerrados y convenciéndonos el uno al otro de que hay agua esperándonos ahí abajo.
Una vez más no hemos superado el síndrome de abstinencia y hemos vuelto a recaer en esa droga que nos tiene intoxicados, el querernos por costumbre.
Empezó con tus mensajes de cuando en cuando... "Hola, hoy te echaba de menos y he pensado en escribirte...". Al principio tenías que conformarte con mis silencios, que pronto se transformaron en respuestas monosilábicas... Sí... No... Bien... Y ahora agonizo mientras el minutero se ríe de mí cuando espero "1 mensaje nuevo" en la pantalla de mi teléfono móvil.
Recorremos dos caminos muy diferentes, pero siempre sin soltarnos la mano. Demasiado magnetismo entre dos polos tan opuestos.
Y sabes de sobra lo mucho que me desconciertan tus amagos y que estoy cansada de jugar al escondite con tu indecisión, pero aún así sigo agarrada a ese clavo ardiendo que tú pusiste ahí para mi con todos tus "cariño" y tus "te echo de menos".
No quiero terminar otra vez con el mal sabor de boca que dejan los "qué pasaría si lo hubiera intentado" y que me persiga cada noche un "lo que pudo ser y no fue". Saltaremos a la piscina con los ojos cerrados y convenciéndonos el uno al otro de que hay agua esperándonos ahí abajo.
