sábado, 31 de diciembre de 2011

Feliz 2012, Óscar

- Hola...
- Laura, son las 6 de la mañana...
- Ya, ya lo sé, no cuelgues... Es que acabo de llegar a casa, estoy algo borracha... y ya sabes que cuando bebo me pongo melancólica...
- Ya es suficiente...
- ¡No, no! ¡Escúchame! Sé que no puede ser, que tú no sientes lo mismo... Pero me he puesto a pensar y me he acordado de cuando nos abrazábamos en mi cama, esta cama que ahora me parece demasiado fría y en la que hay demasiado espacio vacío... De cuando no hacía falta ni que habláramos para entendernos, y en que, ahora, cuando te veo, sólo encuentro incomprensión en tus ojos... Y es que me siento como si me hubieran amputado una pierna y tenga que acostumbrarme a caminar con esta horrible pata de palo. No me tengo en pie y termino en el suelo 1 de cada 3 pasos que doy... Y quiero culparte, quiero odiarte por haberme dejado así, mutilada, un triste juguete roto, pero no puedo, este maldito dolor fantasma de mi pierna amputada sólo desaparece si tú estás cerca, y parece que duele un poco menos si escucho tu voz... Por eso te he llamado, necesitaba que aliviaras un poco este dolor...
- Pero...
- No digas nada, voy a colgar... Ya te he molestado suficiente, y sé que mañana, cuando me sobrevenga la resaca, voy a arrepentirme de esto...
- ...
- Bueno, eso, voy a colgar ¿Vale? Feliz 2012, Óscar.


(La inspiración se la debo a esta canción)

martes, 20 de diciembre de 2011

Quererse no es suficiente

Llevamos 4 meses sin vernos, le deseo, le deseo más de lo que nunca le había deseado.
No hay tiempo para palabras, me coge en brazos, yo rodeo su cintura con mis piernas y, entre un torrente de besos, me lleva al dormitorio.
Forcejeamos con la ropa y sus hábiles dedos sueltan el cierre del sujetador; sus labios recorren mi clavícula, mientras mis dedos bajan por donde sus costillas hacen escalera hasta la cremallera de su pantalón. Sus manos ya conocen mi cuerpo y sus caricias aceleran mi respiración. Ya no puedo pensar con claridad.
Sus uñas se clavan en mi espalda y su aliento llena mis oídos. Entre orgasmos grito su nombre.
Descanso exhausta en su pecho y me obligo a no pensar. No habrá un mañana, ni un nosotros, pero no quiero que me duela todavía, todavía no.
Dormimos abrazados, un vago recuerdo de tiempos mejores.
Por la mañana, antes de irse, deja un café cargado en la mesilla y un beso en mi frente.
No hay un "te quiero", ni un "te echaré de menos", ni tan siquiera un "volveré". No hay un futuro posible, ni espacio para los sueños.


Y es que, a veces, quererse no es suficiente.

lunes, 19 de diciembre de 2011

Y que tu sonrisa sea el mejor premio de consolación

Tú no te das cuenta, pero te miro de reojo cuando jugamos a los videojuegos.
Es nuestra pequeña competición y también la excusa perfecta para que vengas a visitarme. Y perderé mil veces para poder pedirte la revancha cada semana y que tu sonrisa sea el mejor premio de consolación.
Porque para ti, soy sólo una amiga, pero para mí, tú eres mucho más que eso.

domingo, 18 de diciembre de 2011

He recibido este premio de El cuaderno y me ha hecho muchísima ilusión. Es el primer premio que recibo y estoy encantada de que haya sido S. quien me lo haya otorgado, ya que disfruto muchísimo leyendo su blog, muchísimas gracias, de verdad. Y ahora, como creo que se lo merecen, yo concedo el premio a:


pArís, 1993.
Maldita dulzura la tuya
19 días y 500 noches
My own translation
romance en seiscientas veinticinco líneas
Algunas cosas cotidianas
no drama
T U M E E N C A N T A S
Cosas que nunca te dije
-Duna Loves-


Muchísimas gracias otra vez por el premio a El cuaderno y enhorabuena a los ganadores! =3

viernes, 25 de noviembre de 2011

Recuerdos

Ya han pasado 2 semanas y todavía recuerdo tu mensaje, verte esperándome en aquella esquina, tus pantalones azules y tu camiseta a rayas, el olor de tu colonia y el del tabaco de la noche anterior todavía en tu pelo.
Recuerdo el beso que te atreviste a darme y la mirada que no fuiste capaz de sostener. Recuerdo tu ascensor, tu cuarto, tu salón, tus peces y el verde de tu sofá.
Recuerdo el primer beso y la cascada de ellos que le siguió, esa tonta esperanza del principio y la decepción de después. Recuerdo las caricias, mis labios desesperados buscando los tuyos, tus brazos, tu piel, el agua caliente de la ducha cayéndome por la espalda.
Recuerdo el dolor, un vacío inmenso en mitad del pecho. Tu indecisión y mis frustrados intentos de hacerte ver las cosas.
Recuerdo tus lágrimas, tan falsas como tantas otras que ya te había visto llorar antes. Recuerdo obligar a las mías a quedarse dentro de mis ojos, empañándome la vista, hasta que el muro de contención se vino abajo y millones de ellas rodaron por mis mejillas.
Recuerdo no gritar, volverme pequeña e incapaz de reaccionar, recuerdo que me abrazabas y que tus brazos quemaban. Recuerdo marcharme de allí, de tu casa, con un beso de consolación y una promesa de no dejarme salir de tu vida.
Recuerdo derrumbarme en el ascensor, la noche mojando la almohada y las pesadillas, pero, sobre todo, lo mucho que dolía.
Recuerdo el viaje a Madrid y como cada una de las canciones que sonaban terminaban hablando de nosotros. Recuerdo el viaje en avión y la esperanza de que mis recuerdos se quedaran a tantos km como los que separaban Estambul de tu casa.
Recuerdo el despertar del día siguiente y la decisión. Recuerdo tus llamadas y todos y cada uno de tus mensajes, letra por letra, palabra por palabra. Recuerdo obligarme a no contestar al teléfono.
Recuerdo las ganas de seguir adelante, el dolor sordo detrás de las costillas, pero que ya no me desgarraba cada vez que intentaba respirar.
Recordé que hoy hace 2 semanas que decidí no recordarte y me he acordado de ti.