Tú no te das cuenta, pero te miro de reojo cuando jugamos a los videojuegos.
Es nuestra pequeña competición y también la excusa perfecta para que vengas a visitarme. Y perderé mil veces para poder pedirte la revancha cada semana y que tu sonrisa sea el mejor premio de consolación.
Porque para ti, soy sólo una amiga, pero para mí, tú eres mucho más que eso.
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