viernes, 25 de noviembre de 2011

Recuerdos

Ya han pasado 2 semanas y todavía recuerdo tu mensaje, verte esperándome en aquella esquina, tus pantalones azules y tu camiseta a rayas, el olor de tu colonia y el del tabaco de la noche anterior todavía en tu pelo.
Recuerdo el beso que te atreviste a darme y la mirada que no fuiste capaz de sostener. Recuerdo tu ascensor, tu cuarto, tu salón, tus peces y el verde de tu sofá.
Recuerdo el primer beso y la cascada de ellos que le siguió, esa tonta esperanza del principio y la decepción de después. Recuerdo las caricias, mis labios desesperados buscando los tuyos, tus brazos, tu piel, el agua caliente de la ducha cayéndome por la espalda.
Recuerdo el dolor, un vacío inmenso en mitad del pecho. Tu indecisión y mis frustrados intentos de hacerte ver las cosas.
Recuerdo tus lágrimas, tan falsas como tantas otras que ya te había visto llorar antes. Recuerdo obligar a las mías a quedarse dentro de mis ojos, empañándome la vista, hasta que el muro de contención se vino abajo y millones de ellas rodaron por mis mejillas.
Recuerdo no gritar, volverme pequeña e incapaz de reaccionar, recuerdo que me abrazabas y que tus brazos quemaban. Recuerdo marcharme de allí, de tu casa, con un beso de consolación y una promesa de no dejarme salir de tu vida.
Recuerdo derrumbarme en el ascensor, la noche mojando la almohada y las pesadillas, pero, sobre todo, lo mucho que dolía.
Recuerdo el viaje a Madrid y como cada una de las canciones que sonaban terminaban hablando de nosotros. Recuerdo el viaje en avión y la esperanza de que mis recuerdos se quedaran a tantos km como los que separaban Estambul de tu casa.
Recuerdo el despertar del día siguiente y la decisión. Recuerdo tus llamadas y todos y cada uno de tus mensajes, letra por letra, palabra por palabra. Recuerdo obligarme a no contestar al teléfono.
Recuerdo las ganas de seguir adelante, el dolor sordo detrás de las costillas, pero que ya no me desgarraba cada vez que intentaba respirar.
Recordé que hoy hace 2 semanas que decidí no recordarte y me he acordado de ti.

domingo, 5 de junio de 2011

Las constelaciones de mis lunares hacían juego con la luna nueva de tus ojos...

Porque si algo conocíamos bien el uno del otro, eran nuestros cuerpos, tanto que podría esculpirte con los ojos cerrados, mientras tú acaricias la cordillera de vértebras de mi espalda y dibujas un mapa de las constelaciones de mis lunares.





jueves, 17 de febrero de 2011

Algo no encaja. Es como cuando intentas meter demasiada ropa en la lavadora, o cuando apuras hasta el último centímetro de tu maleta para llevar ese vestido que tanto te gusta, o como cuando intentas colocar una pieza de puzzle en el lugar equivocado. Como una amenaza inminente de que algo está a punto de explotar.


Hay algo en mi vida que ya no encaja como antes. No logro descifrar qué es y me resulta tan molesto como una puerta que rechina al cerrarla.


Es como si de repente todos mis sistemas decidieran no funcionar al unísono y una insatisfacción creciente colma mi vida.


Tengo la sensación de que los pilares de mi existencia se tambalean y que yo me precipito a un abismo inevitablemente. La inseguridad me embarga y empiezo a tener dudas acerca de lo que antes eran casi incuestionables dogmas de fe para mí.


Algo no encaja y me asusta no saber el qué.




Y sí, he de reconocerlo, siempre me han atemorizado los cambios.

Regreso

Tras casi 3 largos meses de ausencia, de subidas y bajadas y de cambiar de opinión cada pocos segundos, cual veleta al viento, estoy de vuelta.
Inmersa en plena época de exámenes y con el mal sabor de boca que dejan las relaciones recién terminadas, sobre todo, cuando han sido tan tormentosas...
Un regreso que he pospuesto durante tanto tiempo, porque no quería que esto se convirtiera en un monólogo de parrafadas sin sentido siempre con el mismo personaje por protagonista.
Ahora sí, toca volver a empezar... Y esta vez, he vuelto para quedarme =)


Un beso!


Último examen a tan solo 5 días de distancia...

domingo, 28 de noviembre de 2010

Salto Mortal


Es curioso hasta que punto puedo engancharme de otra persona.
Una vez más no hemos superado el síndrome de abstinencia y hemos vuelto a recaer en esa droga que nos tiene intoxicados, el querernos por costumbre.
Empezó con tus mensajes de cuando en cuando... "Hola, hoy te echaba de menos y he pensado en escribirte...". Al principio tenías que conformarte con mis silencios, que pronto se transformaron en respuestas monosilábicas... Sí... No... Bien... Y ahora agonizo mientras el minutero se ríe de mí cuando espero "1 mensaje nuevo" en la pantalla de mi teléfono móvil.
Recorremos dos caminos muy diferentes, pero siempre sin soltarnos la mano. Demasiado magnetismo entre dos polos tan opuestos.
Y sabes de sobra lo mucho que me desconciertan tus amagos y que estoy cansada de jugar al escondite con tu indecisión, pero aún así sigo agarrada a ese clavo ardiendo que tú pusiste ahí para mi con todos tus "cariño" y tus "te echo de menos".
No quiero terminar otra vez con el mal sabor de boca que dejan los "qué pasaría si lo hubiera intentado" y que me persiga cada noche un "lo que pudo ser y no fue". Saltaremos a la piscina con los ojos cerrados y convenciéndonos el uno al otro de que hay agua esperándonos ahí abajo.