domingo, 5 de junio de 2011

Las constelaciones de mis lunares hacían juego con la luna nueva de tus ojos...

Porque si algo conocíamos bien el uno del otro, eran nuestros cuerpos, tanto que podría esculpirte con los ojos cerrados, mientras tú acaricias la cordillera de vértebras de mi espalda y dibujas un mapa de las constelaciones de mis lunares.





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