sábado, 15 de marzo de 2014

Le quiso hasta romperse. Ella era así. Intensa. Sí, si tuviera que describirse, lo haría con esa palabra. Intensa, como mil soles.

Pero él resultó ser más duro de lo que esperaba, frío, impasible.

Se quitó la coraza, se tiró a la piscina. Y cuando ya estaba rendida y sometida, él le asestó el golpe.
Le dolió, mucho, muchísimo, pero aun así, no aflojó. Ella nunca aflojaba, nunca se rendía, la tenían que hacer perder. Tenían que romperla más allá de toda esperanza. Era cabezona.

Siempre lo había sido. No era nada nuevo. Ya se había reconstruido antes. Rota en más de mil pedazos y siempre encontraba la fuerza para volver a empezar.

Para volver a querer sin límites, sin pensar, sin medida.

Era intensa, sí. Pero también era valiente.

viernes, 1 de febrero de 2013


Mi adorada Natalie.
Las Pullips son mi otra afición, además de la fotografía, son preciosas.

miércoles, 4 de enero de 2012

A veces, hablo conmigo misma

Mierda, joder, ¿qué me está pasando? Se supone que yo soy la mayor de los 2, ¿no? Entonces, ¿por qué no dejo de comportarme como una quinceañera enamorada?
Vamos, Laura, sé realista, no ve en ti más que una amiga. ¡Pero si tiene novia, joder! Que tú tiembles cada vez que lo tienes sentado en tu sofá mirándote con esos ojos tan suyos, no significa que él lo haga. No, en absoluto.
Tengo que quitarme esta absurda idea de la cabeza, sí, tengo que mandar una orden a este desobediente corazón.
Cerebro llamando a corazón, ¿se puede saber qué pretendes?
¡Venga ya! ¡Pero si es un crío! 4 años de diferencia son muchos años, en algún momento empezaré a notar la diferencia de madurez, ¿no?
El año que viene termino la carrera y él acaba de empezarla.


Sí, se mire por donde se mire, es imposible.


Y pese a todo, sigue pareciéndome jodidamente perfecto. 

lunes, 2 de enero de 2012

LA BESTIA NEGRA

Anteayer dejé salir a la bestia que llevo dentro, es negra, tiene unas garras enormes y unos colmillos muy afilados, y se alimenta de todos los reproches que no hago, de las lágrimas que lloro a solas en mi habitación, de todas las veces que me he sentido incomprendida y del cariño que mi familia no me ha dado.
Sí, la dejé salir, porque cuando me enfado le es muy fácil escaparse de la cárcel de mis costillas. Me enfadé y la sangre me latía en las sienes, el corazón iba a salírseme por la boca y la ira invadía todas mis arterias, y la bestia se escapó.
Se escapó e hizo daño, porque ella acuchilla con palabras que hieren, me hace gritar hasta que me duele la garganta y vomitar todo el resentimiento que se me estaba pudriendo dentro. Y hago daño a los demás, pero, sobre todo, me hago daño a mí misma. Porque cada vez que se escapa no dejo de sentirme como una auténtica mierda.